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Sociedad Postindustrial

SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Sistemas constitucionales

Las comunidades económicas postindustriales son sociedades donde predomina en su distribución económica el sector servicios.

El progreso generado por la Revolución Industrial trae consigo un avance en el que en la estructura del Producto Interior Bruto de los países más avanzados dejan de tener un lugar predominante tanto la industria como la agricultura. Tempranamente, Colin Clark, al referirse al progreso económico en Conditions of Economic Progress, 1939, afirmó que la transferencia de la actividad laboral se desplazaba desde el sector agrario al industrial y desde éste al de servicios en las sociedades postindustriales.

Este cambio se produce efectivamente en el periodo de finales de los años 50 e inicios de los sesenta en los países actualmente más desarrollados. Tanto John Kenneth Galbraith, en The Affluent Society (1958) y The New Industrial State(1967) y Alain Touraine, en La sociedad postindustrial (1969), hacen referencia a este tipo de cambio, en el que prevalece la investigación (I+D), la educación y la revolución en la información. En la misma línea de argumentación está Daniel Bell (The Coming of Post-Industrial Society, 1973) que arranca con las teorías enfocadas a la industria (Marx, Sombart, Max Weber, Schumpeter, Raymond Aron) y recorre la senda desde una economía dominada por la producción de bienes a otra de servicios, describiendo los cambios que se generan en la actividad laboral, con un incremento sustancial en la formación de sus ciudadanos (profesionales y técnicos muy cualificados), intensificado hasta permitir un incremento del crecimiento basada en el conocimiento y la difusión de la información, así como el reforzamiento de la clase media y sus redes sociales.

Es cierto, igualmente, que, incluso en economías que han recorrido ya este camino, la diferenciación entre la actividad agrícola, industrial y de servicios es, en ocasiones, difusa por la propia complejidad del tejido económico, pues, por ejemplo, el sector primario demanda bienes industriales y bienes de servicios y lo mismo sucede con la industria –materias primas- y servicios (publicidad, marketing, etc.) y el producto final es deudor de las aportaciones de otros sectores muy dispares. Pero lo mismo sucede con el sector servicios y, por ejemplo, los noticieros son un buen ejemplo de estas interconexiones entre la informatización física de la edición, el uso de Internet, teléfono, televisión, etc.

Se identifica una sociedad post industrial por su rápido crecimiento del sector de los servicios que va dejando atrás, en un segundo lugar, al sector industrial. En este nuevo modelo de sociedad productiva destacan las tecnologías de la información y su efecto de redes, que facilitan la difusión del conocimiento y nos permiten alcanzar lo que se ha denominado la era de la información. De este modo, tanto la información, el conocimiento y la creatividad son nuevos elementos que empujan a la economía y por este motivo hablamos de la revolución de la información. Así, la riqueza de las naciones está basada más que nunca en el capital humano de cada sociedad de lo que estuvo en otras épocas, en las que la agricultura o la industria eran las protagonistas de la producción económica.

Es cierto que este proceso ha tenido niveles de avance desiguales en el mundo. Se han beneficiado especialmente del avance tecnológico América del Norte, Europa Occidental y Japón, quedando la mayoría de los países del mundo fuera de este proceso mientras otros están en la senda de alcanzarlo en fechas relativamente próximas en algunos casos. Especialmente lejos están aquellos en los que se puede asegurar que ni lo alcancen a medio plazo, como sucede con países africanos.

Leonardo Caruana de las Cagigas

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