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Crítica de Lucas

CRÍTICA DE LUCAS

Contabilidad y finanzas

I. CONCEPTO

La crítica de Lucas sostiene que, bajo la hipótesis de expectativas racionales, los parámetros estimados a partir de un modelo econométrico variarán a lo largo del tiempo.

La teoría de las expectativas racionales expuesta en su artículo “Expectations and the Neutrality of Money” de 1972 y su crítica, expuesta en el artículo “Econometric Policy Evaluation: A Critique” de 1976, constituye la contribución más importante de la denominada Nueva Macroeconomía Clásica en el campo de la política económica. Estos trabajos le permitieron a Robert E. Lucas obtener el premio Nobel de Economía en 1995 por haber revolucionado el análisis macroeconómico al aplicar la hipótesis de las expectativas racionales.

II. IMPLICACIONES DE LA CRÍTICA

La aparición de la teoría de expectativas racionales de R. Lucas (1972) supuso una fuerte crítica a las ecuaciones estructurales de los modelos macroeconómicos habituales. Esta teoría junto con su artículo “Econometric Policy Evaluation: A Critique” publicado en 1976, le permitieron a Lucas formular su crítica contra la teoría tradicional de la política económica. Esta crítica conocida universalmente como la Crítica de Lucas desafió no sólo la utilización tradicional de los modelos econométricos como instrumento para la evaluación de políticas económicas sino la forma en la que se consideraba la política económica.

La crítica de Lucas plantea la insuficiente fundamentación microeconómica de muchas ecuaciones de los grandes macromodelos, dado que las expectativas se basan en las reglas de política de los gobiernos, de modo que un cambio de reglas lleva consigo un cambio en el comportamiento de los agentes económicos, y por tanto, un cambio en los parámetros mismos del modelo. Este planteamiento implica que un modelo no se puede utilizar para explicar los cambios que provocará en el comportamiento del público una variación de la política seguida por las autoridades, que era el suyo tradicional que se les daba.

La Crítica de Lucas supone, por tanto, la inconveniencia de cuantificar mediante modelos econométricos estimados en un determinado contexto cuáles son los efectos que sobre los valores de las variables endógenas tendrían cambios en el entorno económico, en la medida en que los parámetros estimados se verán afectados por el cambio estructural.

El análisis de política tradicional, a través de los modelos econométricos no tiene en cuenta de forma adecuada el impacto de los cambios de política económica sobre las expectativas de los agentes económicos. Cuando la política cambia, la relación entre las expectativas y la información pasada cambia; y cómo las expectativas afectan al comportamiento económico, las relaciones del modelo econométrico también cambiarán, dado que las expectativas del público acerca de una política van a influir en la respuesta a esa política.

Las estimaciones econométricas tradicionales a nivel macroeconómico consideran que los agentes económicos se basan en expectativas adaptativas para pronosticar la evolución de las variables económicas que resultan de interés, por lo que el valor futuro de una variable se basa en los valores pasados de ésta y de sus determinantes. Pero Lucas afirma que las personas se comportan racionalmente, lo cual implica que conocen el “modelo” que describe el comportamiento de las variables económicas, que tienen sus propias previsiones acerca de las políticas económicas futuras y que, por tanto, son capaces de modificar su actuación presente ante cambios esperados en el entorno macroeconómico. En este contexto, las expectativas racionales implican que las proyecciones futuras que realizan los individuos son, en promedio, correctas.

De esta manera los agentes económicos forman sus expectativas de forma racional, los coeficientes con que las variables predeterminadas y las variables exógenas influyen sobre los niveles de equilibrio de las variables endógenas son función de los parámetros estructurales, pero también de los parámetros de las reglas de políticas actuales y futuras. Por este motivo, los cambios que se produzcan en la regla de política producirán variaciones en dichos coeficientes de impacto, por lo que si esto no se tiene en cuenta se podría incurrir en un grave error, dado que se estará midiendo el posible impacto de una nueva senda de política económica, con unos coeficientes que corresponden a comportamientos de los agentes bajo reglas monetarias pasadas, pero no sobre las actuaciones que se pretenden evaluar.

En definitiva, la crítica se dirige al corazón mismo de la teoría econométrica al negar la estabilidad de las ecuaciones estructurales en el caso de medidas de política económica. Si los agentes económicos son capaces de prever las futuras medidas de política económica, toman decisiones para neutralizar sus efectos; en otras palabras, los cambios previstos no sólo modifican la trayectoria de las variables sino también su orden causal y por ende las ecuaciones. Bajo estas expectativas, se afirma que los agentes económicos no conocen el modelo pero si cómo funciona y actúan en consecuencia, procurando verse favorecidos por los efectos de los cambios que prevén. Según este modelo las políticas anticipadas no afectan ni al nivel de producto ni a la tasa de desempleo. Solamente las políticas no anticipadas y anunciadas en forma inesperada tendrían efectos reales. Por esta razón, la no inclusión de expectativas en el modelo estructural puede conducir a la existencia de errores de especificación.

III. LA CRÍTICA DE LUCAS Y LA POLITICA ECONÓMICA

En el campo de la política económica, la crítica de Lucas que dirige contra el método tradicional de simulación econométrica de las políticas económicas no es lo verdaderamente importante, sino que aún siendo fundamental, e incluso lo más difundido de su trabajo, lo trascendental de su aporte es la génesis de la nueva teoría de la política económica que la misma encierra. Así pues se puede diferenciar del trabajo de Lucas dos aspectos distintos pero que resultan complementarios: 1º, el que se refiere a la delimitación misma de política económica o actuaciones económicas evaluables; 2º, el que está relacionado con el método de evaluación econométrico de políticas alternativas o al cómo puede evaluarse una política económica (crítica de Lucas).

En primer lugar, la Crítica de Lucas ha contribuido a establecer nuevos patrones en la modelización de las relaciones entre los objetivos e instrumentos así como en la interacción entre las reglas de política y las respuestas de los agentes económicos. Es una crítica que ha influido en la delimitación misma de política económica, dado que las expectativas racionales han obligado a los economistas a repensar como se llevan a cabo las políticas económicas y a aceptar un rol más limitado acerca de lo que pueden hacer las políticas para la economía.

La nueva macroeconomía clásica restringe considerablemente la gama de acciones de política económica cuya evaluación es factible y sugiere que estas políticas económicas evaluables quedarán delimitadas por el cumplimiento de requisitos como: primero, es necesario disponer de más información para evaluar las políticas económicas, ya que como hay que considerar las actuaciones presentes y futuras de las autoridades económicas sólo es razonable evaluar un régimen de política económica y no medidas aisladas; segundo, el concepto de régimen de política económica debe identificarse con el de regla de política económica para ser operativo y poder cuantificar sus efectos, ya que no será posible evaluar los efectos de medidas discrecionales aisladas en el tiempo, sino que se evaluarán reglas alternativas de política económica; y tercero, las reglas de política económica deben ser simples, estables y creíbles, dado que en un mundo con agentes con expectativas racionales no resultará factible el análisis de aquellas reglas que carezcan de estabilidad a lo largo del tiempo o entre estados de la naturaleza.

En segundo lugar, la Crítica de Lucas ha constituido un aporte revolucionario en el uso de la econometría en el análisis económico en cuanto pone en entredicho la validez de este instrumental utilizado por muchos años para el análisis económico. En este sentido, la Crítica de Lucas ha puesto en evidencia que se ha de ser cauteloso a la hora de utilizar la econometría y no olvidar sus limitaciones, sobre todo en determinadas circunstancias.

La primera de ellas parte de la deficiencia que tienen los modelos econométricos por no contemplar las expectativas racionales de los agentes económicos, sobre todo en épocas en las que el sistema económico atraviesa por cambios continuos y profundos. Ante esta circunstancia, Lucas considera que este instrumento podría ser útil para pronosticar a corto plazo pero no a largo plazo, donde las expectativas racionales de los agentes se cumplen y, por tanto, los pronósticos basados en modelos econométricos pueden ser erróneos.

La segunda circunstancia que Lucas critica está relacionada con el problema de la calidad de los datos de las variables involucradas en las distintas estimaciones econométricas y la disponibilidad de los mismos para periodos amplios. Su crítica se dirige al hecho de que muchas veces el tamaño de la muestra utilizado en la estimación se circunscribe a periodos de bastante estabilidad de las variables económicas, por lo que los resultados de esta estimación no podrían ser extrapolables a las situaciones en los que se produzcan cambios de política o “shocks” que afectan a las decisiones de los individuos y, por ende, a los coeficientes estimados.

Asimismo, la crítica de Lucas ha propiciado un amplio debate en el seno del análisis econométrico que ha generado un amplio desarrollo de técnicas econométricas relativamente recientes que permiten superar esta crítica. Estos enfoques, que se caracterizan por tener un cierto grado de complejidad, se corresponden con el enfoque de la estimación y se conoce como econometría de las expectativas racionales y se pueden clasificar en dos grupos. El primero es el método de información completa que centra su atención en las restricciones entre las ecuaciones de las reglas de decisión de los agentes y las de los procesos con que éstos se enfrentan, y el segundo, es el método de información limitada que no pretende estimar todos los parámetros que caracterizan el equilibrio completo de una economía, sino las condiciones de primer orden del problema de optimización intertemporal que resuelven los agentes.

En definitiva, la crítica de Lucas ha conducido al desarrollo y aplicación de técnicas econométricas más avanzadas, que han hecho de la econometría un instrumento más útil y complementario del análisis económico, donde resulta fundamental que dicho análisis se base en una buena teoría económica del fenómeno que se pretende explicar. En concreto, el uso de la econometría en el contexto de la investigación y el análisis económico queda respaldado por varios argumentos, entre los que se pueden destacar el hecho de que la estimación de los coeficientes de una regresión lineal incorpora las respuestas de los agentes económicos ante cambios de política o el que sea poco probable que en el corto plazo un cambio de política o una perturbación económica conduzca a variaciones significativas de las estimaciones de los parámetros de un modelo. En cualquier caso lo importante es conocer la crítica de Lucas, analizar si el problema económico que estamos tratando puede estar a salvo de esta crítica o debemos emplear alguna técnica econométrica que nos permita superarla. En conclusión, en palabras de Summers (1995) “no está de más chequear esta crítica, su verdadero valor supera una simple refutación estocástica y estriba en la contribución que ha realizado para la creación teórica o, más en general, para la evolución de la opinión profesional”.

Mª Jesús Arroyo Fernández

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